Así se llamaba un archiconocido vehículo que muchos hemos conocido (y padecido) y que fue el coche de la clase media española durante la década de los 60. El coche era fiable pero presentaba un problemilla, andaba a arreones. Cuando se calentaba, a menudo, había que parar para enfriar el radiador y reponer agua.Así, como el seiscientos, jugó ayer el Sevilla F. C.
Salida fulgurante de los de Jiménez que apabullaron a los de Villarreal hasta la consecución del primer gol. Luis, en su salsa, pleno de facultades, baja al césped un balón imposible y lo manda a la red sin dar opción alguna a la defensa amarilla.
El calentón, junto a la inoperancia (hasta ese momento) del Villarreal provocaron el primer apagón sevillista. A quien Dios se la de, San Pedro se la bendiga. Llegó, como se veía venir, el 1-1.

Mucho desorden, mucha imprecisión, muchas prisas (no se porque) y el balón pasó a ser propiedad del equipo castellonense. Gran jugada por la banda izquierda y golazo de sombrero, para apagar la tele.
El descanso duró media hora, el tiempo que tardaron los de blanco en poner la mente donde estaba el cuerpo. Eso si, antes, en un plis-plas, el segundo del Villarreal. Contra-ataque, rechace y gol, ¿para esto he puesto a tele?
Entre una cosa y la otra el 600 estaba en temperatura de servicio con agua recién puesta (Adriano) y volvió a funcionar con "normalidad". La consecuencia no se hizo esperar, Luis Fabiano, "Luisfa", "O fabuloso" o "San Clemente", llámenlo como quieran, pone en evidencia a Diego López cabeceando al fondo de la portería un centro medido del de Curitiba.
Con el 2-2 en el marcador la incertidumbre se adueñó de las mentes rojiblancas. ¿Qué versión se vería tras el gol del Sevilla F. C.? Afortunadamente, otro chorrito de agua al radiador (Kanouté) bastó para que el 600 esta vez no se detuviese y en una jugada de estrategia y "pillería" llegase el 3-2. De nuevo centro medido de Adriano Correia y te
starazo del maliese que dejó a Diego López con los ojos como platos.La zona defensiva estuvo mal en esta ocasión, encajó dos goles en los que dio facilidades al contrario y abusó en exceso del pelotazo. El medio campo casi desaparecido, con un Zokora algo desquiciado y un Renato que intervino poco y casi siempre mal. Perotti y Navas por debajo de su nivel habitual. Muy bien "O Fabuloso", Kanouté que culminó la remontada y Adriano, fundamental su aportación. Negredo no marca en el Pizjuán pero no se rinde y aporta lo que en el basquet suelen llamar "intangibles", es decir, disciplina, disposición táctica, presión y una visión de juego excepcional.
1 han dicho que.....:
A ver si te animas un poco, que yo me he bajado otro navegador solo para poder acceder a tu blog desde mi pc :D
Un abrazo
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